Sin duda, en verano hace mucho calor (ya sé que no he descubierto América con esto). Pasear por la calle es, en ocasiones, todo una muestra de valor: sudor, agobio, asfixia, abanicos, más calor, … Entonces, el aire acondicionado del coche, autobús, centro comercial, restaurantes o del salón de casa son una deseada solución. Pero en realidad, ese es el verdadero problema de los resfriados veraniegos.