"Me rindo chicos, me rindo". La radio de Fernando Alonso, a dos vueltas para el final del Gran Premio de Corea, en plena caza de un posible podio, se oyó en las televisiones de todo el mundo, en directo, en inglés. "No me lo puedo creer, nunca pensé que se lo oiría decir a Alonso", señaló algún comentarista. Chirrió, especialmente en alguien como Fernando, que no da ni una uña nunca, ni cuando estaba con el Renault hundido a mitad de carrera.