El 24 de abril de 1998, Josep Borrel ganó las que serían no solamente las primeras sino también las últimas elecciones internas por las que el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) eligió mediante el “voto directo” de sus afiliados a su candidato para las siguientes elecciones.
Un tiempo después, en un auténtico golpe de Estado interno, los caciques del PSOE, que en España reciben el nombre de “barones”, desconocieron la voluntad popular e impusieron la candidatura de José Luis Rodríguez Zapatero, cuyo gobierno está finalizando ahora con más penas que glorias.