Hay ocasiones en las que los síntomas son muy manifiestos, y pueden verse con suma facilidad, mientras que en otras ocasiones apenas se distinguen, o incluso no aparecen. Básicamente, la Epoc se caracteriza por la inflamación de los bronquios, por lo que los síntomas que de ello se desprenden pasan por las dificultades para respirar, algo que generalmente nota el paciente.
A esto hay que añadir la falta de aliento o la respiración sibilante, como síntomas más característicos. Del mismo modo podemos añadir la tos como otro síntoma, pero una tos que generalmente está acompañada de mucosidad (llamada esputo) procedente de los pulmones. Todo ello hace que la sensación de cansancio sea una constante y otro síntoma de la Epoc. Esta sensación de fatiga se agrava incluso cuando el desgaste físico no es muy acusado, es decir, por ejemplo, al subir unas escaleras o al andar un poco más rápido de lo normal ya pueden aparecer momentos de fatiga y cansancio, lo cual puede ser sintomático, insisto, de Epoc. Siguiendo con los problemas que genera la dificultad para respirar, otro síntoma de la Epoc es la dificultad para dormir, que se ve invadida porque el paciente que sufre Epoc se despierta sin aliento y en ocasiones con ataques de tos. Por último, hay que señalar que la Epoc es una enfermedad crónica y progresiva, por lo que el paciente que la sufra debe armarse de paciencia, ya que además es poco reversible. Tomarse la vida con más calma es una de las pocas cosas que puede hacer.
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