Unas 50 personas encabezadas por Domínguez aparecieron nuevamente en el espacio público, donde empezaron a montar sus carpas de hule. El polémico nativo dijo que esta vez llegaron para exigir al Instituto Paraguayo del Indígena (Indi) la realización de la mensura de la propiedad de 101 hectáreas que ocupan en Coronel Oviedo, porque un vecino al parecer no quiere que los aborígenes utilicen 21 hectáreas, que son reivindicadas por el supuesto propietario.
“No podemos vivir con esa incertidumbre. Nosotros queremos cultivar en esas tierras, pero el vecino nos impide ingresar al lugar”, apuntó el dirigente. El inmueble que ocupan Domínguez y su gente fue adquirido en casi 1.000 millones de guaraníes en enero. A partir de su ocupación por los nativos, estos siempre llegaron a la capital para exigir atención. Llevaron víveres y hasta plata, pero no se consolidaron como comunidad. Luego de varias idas y venidas, lograron ahora la construcción de nueve casas que es solventada con fondos de la Itaipú. Pero ahora los nativos quieren un pozo artesiano. “El Indi perforó una fuente, pero no es profunda. La misma sigue proveyendo agua contaminada”, indicó. Agregó que actualmente consumen agua de un arroyo y está enfermando a los nativos, “por eso necesitamos hasta medicamentos”. Domínguez pide igualmente la construcción de una escuela, porque los niños de la comunidad no tienen posibilidades de ir a otro sitio para estudiar. Según los antecedentes, Tomás Domínguez ya fue beneficiado con varios terrenos. Sin embargo, los abandonó y prefirió realizar este tipo de manifestaciones como la ocupación de las plazas o cierre de las calles de la capital.
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