Durante una conferencia ofrecida tras la apertura del 1º Simposio Internacional del Libro Electrónico, la editora británica Kate Wilson (foto) señaló que los Estados Unidos pasaron de tener un 3,9% de libros electrónicos en enero de 2010 a un 12,7% de los títulos en enero pasado. Recordó, además, que en febrero de este año las ventas de libros electrónicos superaron por primera vez a las de ejemplares de papel con pasta blanda y dura.
Wilson destacó que las tendencias que muestran esos datos, obtenidos de la Asociación de Editores Estadounidenses (Usaap, por sus siglas en inglés), apuntan hacia "un cambio profundo e importante" en el panorama editorial actual. El aumento también fue notable en el Reino Unido, donde en la primera mitad de 2010 prácticamente no se habían comprado libros digitales. La sorpresa llegó con las cifras de enero de 2011, cuando su comercialización pasó a representar el 3,3% del total de los títulos vendidos. Durante el verano se llegaron a comercializar hasta en un 50% en formato digital, lo que está abriendo las puertas a un "cambio extraordinario", añadió. Las preferencias por este tipo de formatos tienen que ver con la búsqueda de una mayor comodidad y espacio para la mayoría de los compradores. Según un estudio de mercadotecnia editorial, el 25% de los adultos que compraron libros electrónicos manifestó que lo hizo porque eran "más fáciles de transportar" que los de papel. Otro 23% dio como razón que ocupaban menos espacio en casa y eran más baratos que los tradicionales. Una de cada cinco personas consideró muy positivo el poder bajarlos gratis primero o leer un capítulo antes de comprar todo el contenido, mientras que otro porcentaje significativo argumentó que con ellos no se deteriora tanto el medio ambiente. Cambio cultural La situación del libro digital en América Latina fue analizada Fernando Zapata, director del Centro Regional para el Fomento del Libro para América Latina y el Caribe (Cerlalc). El experto indicó que el 93% de los títulos disponibles en esa parte del continente es aún en papel, pero destacó que la región está entrando "en un proceso de madurez" en cuanto a la implantación del libro electrónico. Eso debe suceder "desde lo público", pero "en connivencia con el sector privado", añadió. "Lo peor que le podría pasar a esta región es adelantar las cosas, dar un paso que no esté en sintonía con el entorno" ni "con la realidad técnica y cultural", explicó el experto del Cerlalc, que aglutina a 19 países de la región, así como a España y Portugal. Señaló que una mayor presencia de estos formatos pasa por varios aspectos, entre los que destacó la protección del derecho de autor, la introducción de la banda ancha de un modo más amplio y la reducción del costo de la conexión. Además, es necesario que se genere "una cultura de acceso a nuevos contenidos o a los contenidos de siempre a través de estos desarrollos tecnológicos" incipientes, como las tabletas o las terminales específicas para leer libros en formato digital, añadió. Similares consideraciones sobre la situación regional tuvo el presidente de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem), Victórico Albores, quien recordó que el libro electrónico había entrado "en todo el mundo, pero a ritmos diferentes". "Esto nos obliga a replantearnos nuestros sistemas de difusión y comercialización con el fin de encontrar nuevos modelos de negocio que aseguren nuestra permanencia en el mercado", advirtió. También llamó la atención sobre la necesidad de que los distintos países adecuen sus legislaciones para una mejor protección "de los derechos de autor" y que los creadores se organicen para cobrar regalías por sus trabajos
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