La capacidad de sufrimiento será una necesidad azulgrana para un futuro inmediato que se presenta poco placentero por culpa de las lesiones, el cargado calendario y la obligación de no perder. "El equipo sabe sufrir", se jactaba el defensor Dani Alves tras la costosa clasificación sobre el Real Madrid y el avance a las semifinales de la Copa del rey.
El duelo dejó al Barcelona vencedor, pero más consciente que nunca de que su máximo rival es capaz de hacerle mucho daño y con las ausencias por lesión, de nuevo, de Andrés Iniesta y Alexis Sánchez, dos jugadores elementales. "¡Cada vez somos menos!", añadió el brasileño, que, sin embargo, no se quejó y apeló a los jóvenes del segundo equipo. El atacante chileno estará "una o dos semanas" de baja por un problema en la clavícula izquierda. En cambio, un poco más larga será la ausencia de Andrés Iniesta, de nuevo con una rotura muscular, la tercera de la temporada. "Estamos precarios", dijo el técnico, Josep Guardiola, tras el partido del miércoles. Ahora, el técnico culé seguramente dará entrada a Pedro y Adriano en lugar de ambos en el partido del sábado ante el Villarreal. Contando sólo con Javier Mascherano y Thiago como suplentes de mayor rango, además de José Manuel Pinto como segundo portero. La próxima semana, mientras el Real Madrid descansa, único consuelo ante la eliminación, el Barcelona encarará las semifinales de la Copa, donde se espera un duro duelo con el Valencia. Y en febrero regresa la Liga de Campeones europea, con el Bayer Leverkusen alemán como rival de octavos de final. El plantel blaugrana se reduce aún más con las lesiones de David Villa, Ibrahim Afellay -próximo a volver-, Andreu Fontás, Iniesta, Alexis y la ausencia de Seydou Keyta por la Copa África, lo que obliga al técnico a recurrir al extremo Isaac Cuenca (el más utilizado entre los jóvenes) y los mediocampistas Jonathan Dos Santos y Sergi Roberto, entre otros. "No tenemos gente, por eso tendremos que apretar los dientes y ayudarnos entre todos", pidió Guardiola, que al menos encuentra, así, una forma de motivar a sus jugadores, a los que insiste en que siempre deben volver a ganar y en que lo logrado anteriormente no sirve.
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