El resultado de la reunión del Directorio liberal el miércoles, donde se planteó la necesidad de un “divorcio amigable” entre el PLRA y Fernando Lugo, lo que fue rechazado por todos, es como dar un cheque en blanco al Mandatario, consideró ayer el gobernador del Departamento Central, Carlos Amarilla. El secretario general del partido indicó que no tiene miedo de quedarse solo en su postura de retirarse del Ejecutivo, porque la opción de seguir con Lugo es la peor que puede tomar el liberalismo y el tiempo le dará la razón, aseguró.
No molestar a Lugo “Lo que pasó en el Directorio deja dos mensajes claros. Primero, la dirigencia de mi partido no está dispuesta a plantear un divorcio amigable y menos no amigable; por el otro lado, los miembros del Directorio no tienen ganas de hacer reclamo alguno al titular del Ejecutivo. Mi lectura es la siguiente: la gente que tiene responsabilidad o vínculos con el Estado directa o indirectamente, máxima o mínimamente no tiene ninguna gana de molestar al Presidente de la República”, manifestó Amarilla. Agregó que el sentimiento de la gente común es otra a la que tiene los dirigentes. “Yo leo perfectamente esa situación, pero la dirigencia tiene otros intereses, tiene otras urgencias, y es bueno que haya quedado evidenciada esa situación para la estadística y para lo que se viene, porque esto no termina. Tiene su propio dinamismo y la lucha continúa”, explicó. Devolución de cargos Varios dirigentes del PLRA no entendieron el planteamiento de Amarilla durante su intervención en el Directorio liberal, pues inicialmente el gobernador planteó la salida progresiva del PLRA del gobierno. Sin embargo, a mitad de su disertación, presentó un proyecto de resolución del Directorio que exigía a Lugo la devolución de los espacios que perdió el partido, como ser Itaipú, Yacyretá, MOPC, Puertos, entre otros. Tal propuesta no prosperó.
Comments
Post new comment